martes, 13 de octubre de 2009

Tras la operación y el parto

Bueno, han pasado cuatro meses desde que nacieron los mellizos y desde la operación de mi madre.

Definitivamente no estamos programados genéticamente para tener hijos de dos en dos, tengo clarísimo que es una anomalía genética…Pero es lo de siempre, supongo; los hijos molan tanto que acabas por hacer los esfuerzos más inverosímiles por ellos. De esta frase deduciréis los extraterrestres que leáis esto, que para mí inverosímil es dormir poco. Por lo demás no nos podemos quejar en absoluto, así que no lo voy a hacer.

La operación de mi madre ha sido todo un éxito, pero a estas alturas tengo una duda bastante gorda, y es que no sé si nos valdría más ser un coche de última gama que una persona de carne y hueso, a aquellos creo que se les dispensa un atención bastante más pormenorizada y detallada que a nosotros. En cualquiera de los dos casos, los profanos en la materia (tanto en mecánica como en medicina) estamos vendidos por muchos “conocimientos básicos que tengamos”, es decir, si el mecánico te vende que lo que falla es "el buje de la junta la trócola" te va a costar Dios y ayuda desenmascarar el embuste, si es que lo es…Pues lamentablemente tengo que decir que después de la operación me confirmo en esta sensación que ya tenía respecto a nuestros flamantes servicios médicos.

Si el neurólogo tras la operación “nos vende” que de nada serviría hacer un seguimiento diario de los electrodos implantados en el cerebro de mi madre (que por otra parte han quedado de maravilla por lo que parece) pues los cambios necesitan de al menos un mes para evaluarse, pues toca aguantarse y quedarse con esa copla, por más que a mi madre cada cambio le suponga un desajuste horrible entre los periodos de on y off y en su intensidad. De nada te sirve que te resulte sospechoso que el neurólogo haya pasado de tener en el centro al que vamos dos consultas en vez de cuatro y que la disponibilidad de citas para verle sea precisamente más o menos mensual. No puedo evitar pensar que quizás fuese bueno que se evaluase su estado pocos días después de un ajuste de los electrodos, pero como desconozco "la junta la trócola"…pues sólo me queda encima dar gracias porque a pesar de todo mi madre es funcionaria y a través de la Mutua tiene acceso a una seguridad médica privada, y por lo tanto en eso una privilegiada.

Mientras tanto aguanto ver a los responsables de la sanidad en la CAM, del primero al último, decir que nuestra sanidad cada vez va mejor. He decidido que por ahora esta es una batalla perdida, por suerte para ella la inmensa mayoría de la población no está habitualmente envuelta en problemas médicos graves, y por lo tanto para ellos este es un problema menor que les estallará más temprano que tarde en las narices, para entonces será tarde, y ellos serán parte a su vez de la minoría que sufre las reducciones de calidad en el sistema sanitario, mientras otros más jóvenes y sanos serán en ese momento la mayoría que se crea los embustes mal o bienintencionados de los responsables.

viernes, 29 de mayo de 2009

Marihuana terapeútica 2

Comentado antes lo que yo llamaría “lo que concierne a la vergüenza de la prohibición de la marihuana desde el punto de vista terapéutico” quiero ahora incidir en las razones de la prohibición en general y sobre todo en la denuncia de la postura de gran parte del estamento médico a este respecto.

El colegio de farmacéuticos de Barcelona ha publicado esto en su web: http://www.farmaceuticonline.com/cast/medicament/cannabis_c.html

Es un prospecto del cannabis para uso terapéutico, su lectura creo que sacaría los colores a muchos.

Como creo que un colegio de farmacéuticos no es precisamente un antro de "filoanarquistas drogados y peligrosos", ni una tribu de "fanáticos e irresponsables defensores del cáñamo caiga quien caiga", creo que podremos convenir todos en que su información es objetiva.
A pesar de que el prospecto no es ni mucho menos exhaustivo (para eso hay otros textos, el que quiera peces que se moje el culo…) si lee atentamente el texto lo primero que aprenderá un desavisado es que el cannabis, como casi cualquier sustancia, tiene sus indicaciones y sus contraindicaciones, pero está lejos de ser una droga perniciosa y mega-hiper-super-maligna de la muerte como su prohibición parece indicar, como siempre…
Por supuesto que no le vendrá bien su consumo a todo el mundo, por supuesto que se puede hacer un mal uso y abuso de la sustancia, permítaseme decir que como los chuletones de ternera entreverados de grasa o los cuernos de chocolate, si a un diabético se le ocurre meterse entre pecho y espalda diez o veinte en un día (bueno, los no diabéticos también…) lo más seguro es que se enfrente a alguna dificultad, y no por ello se mete en un índice de sustancias prohibidas a los terneros ni se encarcela a los pasteleros.
Como se puede leer en el prospecto, de manera general y fundamentado en un estudio clínico, lo único que se ha podido concluír hasta el momento es que el cánnabis es perjudicial para gente con:
• Trastornos psicóticos.
• Pacientes con problemas psicológicos.
• Problemas de corazón: arritmias cardíacas, insuficiencia coronaria o pacientes que hayan tenido alguna angina de pecho o infarto.
• Contraindicado en personas que deban utilizar maquinaria o tengan que conducir. En este caso, se recomienda, si se ha consumido cannabis por vía inhalatoria, esperar como mínimo dos horas antes de conducir. Y si se ha tomado por vía oral - inhalación, cápsulas, con la comida...-, esperar al menos cuatro horas.

Es decir, hay que aprender de una santa vez que la sustancia per se no está comprobado clínicamente que cause trastornos importantes si no que, como prácticamente todas, hay gente que por sus condiciones personales no es aconsejable que la use. Recomiendo encarecidamente que el que lea el prospecto incida especialmente en la última frase del apartado de “Riesgo de dependencia” así como en el de “Advertencias especiales”, y además que luego pruebe a leer algo similar respecto a drogas de consumo y producción legal como el tabaco o el alcohol, lo mismo si no está curtido en estas lides se lleva una sorpresa.

Y visto esto ¿Cómo nuestros queridos médicos no denuncian en masa activamente tamaña hipocresía? Ahí tenemos sin ir más lejos al ínclito José Cabrera, prestigiosísimo psiquiatra que usa ahora su gran formación, entre otras cosas, para opinar (y supongo que cobrar y figurar) en ese programa de información pública tan rigurosa y científica como es Cuarto Milenio, y entre corte para la publicidad y corte para la publicidad este individuo (y perdón por lo de individuo que dirían Les Luthiers) se permite el lujo de decir que el prospecto anteriormente citado es mentira, o sea, que el colegio de farmacéuticos de Barcelona está engañando a la gente sobre algo tan sensible importante y legalmente protegido como es su salud. ¿Habrá denunciado en el juzgado el ínclito José Cabrera al colegio por atentar contra la salud pública? Algunos como yo se lo preguntarán, y quizás el señor Cabrera debería dar respuesta a porqué sigue ahí colgado ese prospecto para información pública siendo mentira como él asegura; también deberían dar respuesta todos los médicos que encubren, callan o simplemente están ausentes…

En breve formaré parte de una familia numerosa

Dios mediante saldrán a ver qué pasa en este mundo el 5 de junio Alonso y Martín, y para saludar a su hermano Álvar claro, rezad un poquito por nosotros. La broma sobre cuándo empezaremos con la nueva reconquista ya me la han hecho mis queridísimos y agudos amigos, así que si algún despistado ha caído a leer por aquí y se le ocurre, llega tarde, lo siento.

Lo cierto es que pensando pensando, me he dado cuenta de que toda mi vida ya he formado parte de una, es decir, la que formaba con mis padres, mi hermana y mi hermano, pero es curioso cómo ahora es especial lo que antes era bastante normal respecto al número de hijos ¡¡¡Y sólo en una generación!!! Da un poco que pensar...

Por otra parte ya tenemos fecha para la operación de parkinsón de mi madre, será el día 16 también de junio, si no surgen imprevistos.

Espero que en unas semanas pueda escribir contentísimo sobre estas dos aventuras.

jueves, 21 de mayo de 2009

Marihuana terapéutica 1

Por convicción me rebelan las prohibiciones, cualquiera de ellas tiene que estar rematadamente bien argumentada para que la considere un mal necesario y no sencillamente un mal. Si la prohibición es de un elemento natural como lo es una planta, además de rebelarme me parece ridícula, si rizando el rizo esa planta genera con mucha diferencia y con objetivo consenso (si exceptuamos a los más cerriles prohibicionistas) más beneficios para el ser humano que perjuicios, entonces paso a la más absoluta indignación.

No voy a entrar aquí a reflexionar sobre el uso recreativo del consumo de una planta como el cáñamo (que lo tiene, como prácticamente cualquier sustancia que se usa adecuadamente), ni de la antiquísima tradición de su consumo y utilización por parte del ser humano, pero no puedo evitar reflexionar aquí sobre su uso terapéutico.

Hace un par de años sufrí una contractura en el trapecio, el médico de cabecera me recetó diazepán entre otras cosas, y tras dos semanas bastante colocado con este medicamento continuaba con el mismo dolor, recordé entonces que el consumo de marihuana produce relajación muscular, así que decidí dejar el diazepán que no me estaba aliviando en absoluto y me tenía colocado casi todo el día y cambiarlo por un cigarro de pura marihuana por la noche. La marihuana la conseguí regalada de un amigo que la cultiva, ya la había probado y conocía los efectos de esa variedad en concreto. El resultado fue que con un solo cigarro de marihuana por la noche, a los cuatro días había conseguido eliminar mi contractura, cuatro noches de completo y reparador descanso terminaron con mi sufrimiento sin que durante el día, además, tuviese ninguna sensación de sedación ni dificultad en desarrollar ni mi trabajo ni ninguna otra actividad, al contrario que con el diazepán.

Asombrado (y un poco cabreado por las dos semanas inútiles de consumo del diazepán recetado) consulté a mi médico que me informó de que en efecto la marihuana entre otras cosas es un buen relajante muscular. Ahí saltaron todas mis alarmas.

Hacía tiempo que había oído algunas noticias acerca de algunos enfermos de parkinson que parecía que se beneficiaban del consumo de marihuana, pero las pasé por alto, pensé que sería algo sin verificar clínicamente, porque si no nuestras autoridades y sobre todo nuestros médicos habrían ya dado o reclamado luz verde a su uso terapéutico ¿Cómo asumir que un profesional de la medicina no recurra a lo mejor para el tratamiento de sus pacientes? Pero ahora estaba ante un hecho irrefutable experimentado por mí mismo, el cáñamo había sustituido eficazmente y con enorme ventaja al diazepán en mi problema muscular. El paso siguiente fue casi inmediato, mi madre, enferma de parkinson y de fibromialgia, con una rodilla destrozada y osteoporosis, tiene entre sus medicamentos el diazepán, así que me decidí a consultarle a su neurólogo sobre el beneficio (aunque sólo fuese como relajante muscular y analgésico) de la marihuana para mi madre.

El neurólogo fue muy claro, él no podía evidentemente recetarle marihuana a mi madre, por la sencilla razón de que es una planta prohibida y no hay receta que logre que se la suministren, pero desde luego si ella podía cultivarla y toleraba bien sus efectos, él no veía mal en absoluto que la usase como analgésico, añadió además que era en muchos casos muy beneficiosa para contrarrestar la anedonia asociada al parkinson. “Es bastante más perjudicial el tabaco que ya se fuma ahora mismo…” (mi madre es fumadora) fue en ese día su frase final al respecto, bastante esclarecedora…

Desde entonces mi madre (que es desde siempre Flora encarnada) ha cultivado su esplendorosa marihuana, y la consume ocasionalmente con efectos muy beneficiosos. A sus 70 años ha necesitado hacer un esfuerzo contra los prejuicios que desgraciadamente décadas de bombardeo informativo criminal han metido en su cabeza contra “las diabólicas drogas”, pero el efecto que le produce la sustancia es tan claramente beneficioso y tan carente de efectos negativos, que ha conseguido vencerlos casi por completo: La pobre de vez en cuando aún me comenta “yo no sé si esto de drogarme….”, lo dice alguien que ingiere más de 20 pastillas recetadas de los más diversos tipos todos los días, en fin.

jueves, 14 de mayo de 2009

Los profesionales del sistema sanitario

Hace tiempo que en mi ideario político está el regresar, si alguna vez lo hubo, a un sistema laboral puramente vocacional y de servicio. Algunos opinarán, puede que con razón desde su perspectiva, que un trabajo así no se puede calificar de trabajo, lo llamarían afición, actividad de voluntariado o diez mil aufemismos más.

Pues bien, yo insisto, creo que TODOS deberíamos ser vocacionales en nuestra actividad laboral. Pero dicho esto, si puedo admitir que alguien argumente con razones de gran calibre que esto es completamente utópico, lo que no puedo dejar de señalar a cambio, es que poca gente negará que hay muchas profesiones para las que reclamamos como obvio e indispensable el requisito de la vocación, profesiones en las que si a alguien le dicen que hay trabajadores a los que les da cien mil patadas el dedicarse a ello, inmediatamente se llevaría las manos a la cabeza y pensarían que algo está funcionando muy mal. ¿Ejemplos? ¿Qué les parecen las profesiones relacionadas con la enseñanza (sobre todo de niños) o con la salud?

Si a uno le dicen que tiene que viajar en un autobús que conduce alguien mal encarado que odia su trabajo, quizás no se ponga contentísimo con la idea, pero creo que seguramente subiría a ese autobús sin problemas simplemente por no esperar diez minutos más al siguiente, mientras llegue a tiempo a su destino le importará bastante poco que el conductor crea que su trabajo es una condena bíblica; sin embargo si a esa misma persona le dicen que su cirujano odia profundamente operar, antes de que le abra el pecho, estoy prácticamente seguro de que intentaría por todos los medios a su alcance cambiar de cirujano. ¿Porqué asumimos la vocacionalidad de algunas profesiones y de otras no? ¿Hemos olvidado que de múltiples maneras todos los trabajos y el trabajo de todos, al final resultan imprescindibles de una manera más o menos evidente para el conjunto? ¿No será cuando la actividad de alguien es asumida por el conjunto de sus conciudadanos como algo mecánico y que es perfectamente asumible que sea alienante, el momento en que esa labor empieza a no proporcionar los mejores resultados posibles?

Ese es un tema largo que dejamos para otro momento, quiero centrarme ahora, como toca, en la profesión médica.

Van a operar a mi madre el mes que viene, y estamos en manos de uno de los mejores especialistas en neurocirujía de españa. Uno, si es consciente de lo que pasa a escasos mil kilómetros de su casa (un día de viaje en coche), no puede más que estar infinitamente agradecido de tener esa suerte, así, sin más, sólo con ese dato.

Pero qué quieren que les diga, a mí me reconcome la duda. Desde que su neurólogo habitual le recomendo la operación como mejor opción en el estado actual de evolución de su enfermedad de parkinson, y empezamos a ponernos en contacto con el neurocirujano y su equipo, no he sentido ni el más mínimo calor humano ni un interés más que meramente administrativo y mecánico en nosotros, al punto que durante el ingreso para las pruebas previas de valoración, uno de los días, si no llego a tiempo por la noche le administran mal la medicación a mi madre sin otra razón que la de no haber consultado el neurólogo del equipo el tratamiento que habíamos detallado por escrito y haberse conformado con medio enterarse verbalmente a través de mi madre de dicho tratamiento, mi madre se aturuyó al explicarle las horas y dosis lo cual unido a su dificultad de pronunciación en ese momento condujo a que el neurólogo dejase prescrita una medicación que mi madre ni siquiera había tomado nunca, todo por no perder cinco minutos en leer el historial que tenían desde el minuto uno del ingreso en su poder...El señor neurocirujano sólo nos ha recibido una vez durante unos pocos minutos, para simplemente admitir a mi madre como candidata a la operación, ni una explicación del proceso, ni una explicación de posibles resultados, ni...

En fin, como digo es uno de los mejores neurocirujanos del país, y deberíamos estar contentísimos y agradecidos por ello, y espero que a pesar de mi pésima impresión, a pesar de sentir que ese equipo está trabajando como quien soporta una rutina de la que hay que escapar lo antes que se pueda cada día, a pesar de que siento que nos cosifican, resulte finalmente que la sola habilidad y las manos de este señor son suficientes, que el interés, el trato y el conocimiento del paciente como persona no son determinantes, y que la operación será un éxito simplemente porque cortando y cosiendo esto aquí y esto allá, conectando este electrodo, y dando tal medicación es suficiente. Espero, no tengo otro remedio.

Mientras tanto voy a seguir intentando aplicarme yo el cuento, y procurando que mis trabajos en estudios de movilidad se ajusten lo mejor posible a la realidad y predigan lo mejor posible el futuro de los movimientos de la gente, porque si la gente pierde menos tiempo para ir de un sitio a otro, si viajan sin encabronarse con el mundo por los malditos atacascos o los escasos trenes y autobuses (por ejemplo), seguramente vivan mejor, sean más felices, y vea más sonrisas cuando salgo a la calle.

miércoles, 4 de junio de 2008

La mejor píldora para el ánimo

Eso son para mí los videos que encabezan la lista de entradas, aquí al ladito, a la derecha.

Es cierto que la mayoría de la gente, cuando hablas de cuidadores, parece hacerse la imagen de una persona cuidando de otra persona mayor. Parece lógico pensar que el colectivo que más necesita de cuidados es el de nuestros mayores, es sin ir más lejos mi propio caso. Sin embargo, sobre todo desde que he sido padre, tengo muy presentes a ese montón de cuidadores que son los padres cuyos hijos tienen una enfermedad crónica grave.

Los Hoyt se han hecho archifamosos, muy merecidamente en mi opinión, gracias a la red, pero estoy seguro que entre nosotros hay muchísimos “Hoyt anónimos” que podrían tener la misma repercusión si se diesen a conocer, es más, creo que todos nosotros, no sólo los cuidadores, sino la sociedad entera, se merecería un espacio que nos hablase de ellos en cada uno de los medios de comunicación, sobre todo en el más multitudinario a día de hoy, que es la televisión. Ganaríamos mucho cambiando los mil y un ridículos concursos por un “Vivir cada día” (como añoro aquel fantástico programa de RTVE) de esta gente.

Para el que desconozca en concreto la épica de los Hoyt, os pongo aquí un reportaje que tienen colgado en su página, ya traducido, y así la píldora se convierte en multivitamínica:

Cuando nació Rick, en 1962, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello y cortó el flujo de oxígeno a su cerebro. A Dick y a su esposa, Judy, les dijeron que no había esperanza de que su hijo se desarrollara.

“Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, me dijo Dick. “Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos darlo por perdido, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas… Bueno, esos doctores ya no están vivos ahora, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

La pareja llevó a su hijo a casa con la determinación de criarlo de la manera más “normal” posible. En cinco años, Rick tuvo dos hermanos menores, y los Hoyt estaban convencidos de que Rick era tan inteligente como sus hermanos. Dick recuerda su lucha para hacer que las autoridades de la escuela local lo entendieran: “Como no podía hablar, pensaron que no sería capaz de entender, pero eso no era cierto”. Estos padres dedicados le enseñaron a Rick el alfabeto. “Siempre quisimos incluir a Rick en todo, por eso quisimos que fuese a la escuela pública”.

Un grupo de ingenieros de la universidad de Tufts llegaron al rescate, una vez que vieron algunas pruebas claras de las habilidades de comprensión de Rick. “Le contaron un chiste, y Rick se moría de la risa” cuenta Dick, “¡Entendieron que podía comunicarse!”. Los ingenieros entonces iniciaron la construcción de una computadora interactiva que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar (para esto utilizaron 5000 US$ que la familia logró juntar en 1972). Un cursor se movía por una pantalla llena de filas de letras, y cuando el cursor alumbraba la letra que Rick quería usar, el apretaba un switch con la parte lateral de su cabeza.

Cuando llevaron la computadora por primera vez a casa, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra hablada”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “Vamos Bruins!” Los Boston Bbruins estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo los partidos de hockey al igual que el resto. “Así nos dimos cuenta de que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta Dick.

En 1975, Rick fue finalmente admitido en una escuela pública. Dos años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacross local que se había quedado paralítico en un accidente. Dick, quien definitivamente no era un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron al lado del último, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.

Este descubrimiento de Rick se transformó en un nuevo horizonte abierto para él y su familia, y así el “Equipo Hoyt” empezó a competir en más y más eventos. Rick me habló sobre el proceso de transformación utilizando su ya familiar, pero dolorosa, técnica de seleccionar letras del alfabeto:

“Lo que quiero decir cuando digo que no me siento discapacitado cuando compito es que soy como cualquier otro atleta, y creo que muchos otros atletas se sienten de la misma manera. Al inicio nadie me hablaba. Sin embargo, después de unas cuantas carreras, algunos atletas se me acercaban y empezaban a hablarme. Durante los primeros días, un corredor, Pete Wisnewski, hacía una apuesta conmigo en cada carrera sobre quien de los dos ganaría. El perdedor colgaría el número del ganador en su cuarto hasta la siguiente carrera. Ahora muchos atletas se me acercan antes de las carreras o triatlones para desearme suerte”

Es difícil imaginar la resistencia que encontraron los Hoyt al inicio, pero la actitud cambió cuando entraron a la Maratón de Boston en 1981, y terminaron dentro del 25% de mejores tiempos. ”Nadie quería a Rick en una carrera por carretera. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no esta educada, y nunca habían visto a nadie como nosotros. Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que era una persona como cualquier otra. Además, él tiene un gran sentido del humor.”

Después de 4 años de maratones, el equipo Hoyt intentó su primera triatlón, por lo que Dick tuvo que aprender a nadar. “Me hundí como piedra al inicio”, recuerda Dick sonriendo, “y no me había subido a una bicicleta desde que tenía 6 años.”

Con una bicicleta adaptada para llevar a Rick delante, y un bote atado a la cintura de Dick mientras nadaba, los Hoyt llegaron segundos - contando desde el último, jejeje - en la competición que se llevó a cabo el día del Padre en 1985.

“Ese fue mi regalo de Día del Padre de Rick”, dice Dick

Desde esos días continúan compitiendo, en casa y en el extranjero. Generalmente tratan de mejorar sus tiempos de llegada. “Rick es el que me inspira y motiva por la manera en que ama competir y los deportes”.

Rick contesta diciendo: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez que se decide a hacer algo, hace lo posible por lograrlo, no importa que sea. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, papá entrenó, hasta 5 horas al día, 5 veces a la semana, incluso cuando estaba trabajando”.

Hasta junio del 2005, el Equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 Triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman), 20 Duatlones y 64 Maratones, incluyendo 24 Maratones de Boston consecutivas. Además han conducido en bicicleta y corrido a lo largo de los Estados Unidos en 1992, en un recorrido de 6.011 km que les costó 45 días realizar.

Los Hoyt pueden ver el efecto que causan en discapacitados, por las actitudes de las personas hacia los discapacitados física y mentalmente. “Eso es grandioso” dice Dick, “la gente tan solo necesita ser educada. Rick esta ayudando a muchas otras familias en su lucha por ser incluidas en la sociedad”.

Claro que no todos los obstáculos han desaparecido para los Hoyt. A Dick aún le “molesta” cuando la gente se incomoda porque Rick no puede controlar completamente su lengua cuando come. “En los restaurantes, casi siempre la gente mayor, se marchan cuando ven la comida de Rick salir por su boca, o se cambian de mesa. Pero debo decir que ese tipo de intolerancia esta siendo vencida gradualmente”.

Otros logros de Dick, además de los deportivos, incluyen su ingreso en la Universidad de Boston, en donde se graduó en 1993 con un grado en educación especial. A eso le siguió, unas semanas después, el ingreso en otra maratón en Boston. “El día de la maratón de Boston, en el camino había gente con letreros que decían: ¡¡¡Felicidades por tu graduación!!!”

Rick ahora trabaja en el laboratorio de computación de la escuela de Boston ayudando a desarrollar un sistema llamado “Ojos de Águila” mediante el cual objetos mecánicos (como una silla de ruedas) podrán ser controlados por una persona paralítica mediante el movimiento de sus ojos.

Juntos, los Hoyt no solo compiten en maratones, sino que también acuden a tours de charlas de motivación, inspirando a todo tipo de audiencias en todo el país.

Rick cree que su visión - y la dedicación de su padre - son una fuerza a valorar en un mundo que muchas veces divide y excluye. Finalmente Rick dijo: El mensaje del equipo Hoyt es que cada uno debe ser incluido en la vida diaria”.

Por David Tereshchuk.

Su página web es: http://www.teamhoyt.com/

martes, 3 de junio de 2008

En tiempos de crisis no mudar...

Aplicando el famoso aforismo, no he comenzado las entradas del blog nada más crearlo.

Tuve la ocurrencia de este blog en unas semanas especialmente duras en cuanto a la salud de mis padres (como adivinarán, causa última de este blog...), pero como digo, pensé que no era la mejor situación para arrancar sus entradas.

Hoy, más estable tanto yo como ellos, creo que es buen momento.

Como queda dicho la causa última de la creación de este blog es la relación que tenemos mis padres, yo, mi mujer, mi hijo, mis hermanos, el resto de mis familiares, mis amigos y el resto del mundo mundial detrás...Es decir, la condición que tenemos de compartir enfermedad. Mis padres son los enfermos y la padecen en mayor medida, pero el resto, queriéndoles, y preocupándonos de ellos, también participamos de ella.

Procuro no escribir "padecemos", "sufrimos", "aguantamos"...pues aunque en algunos momentos son los verbos adecuados, creo que una visión mejor para todos nosotros es asumir la enfermedad como un elemento más de nuestras vidas, que son un todo. No somos en un momento pacientes, al siguiente hermanos, a continuación eficientes cuidadores, al siguiente simpáticos jugadores de cartas, al siguiente felices cocineros, etc; no, lo somos todo al mismo tiempo, y unas cosas forman parte indefectiblemente de las otras. Si habéis visto "En tierras de penumbra" sabréis a qué me refiero, los malos momentos son parte inseparable también de los buenos.

Mis padres son enfermos crónicos desde hace más de 26 años, mi padre con poliartrittis reumatoide a lo que suma una isquemia cerebral (sin consecuencias graves, gracias a Dios), y mi madre de parkinson, fibromialgia y un largo historial de neurosis depresiva. Pero con tres hijos que les quieren y ayudan, cada uno como puede y en la medida de sus posibilidades, una casa maravillosa que han construido ellos a lo largo de muchos años, buenas pensiones (que les permiten tener en casa a una persona interna que les ayuda), buenos médicos, y el resto de su familia y amigos que les aprecian muchísimo. Y eso es mucha cosa.

Dicho esto amigos, sin embargo, y aunque siempre intento mantenerme en un ciclo de pensamiento positivo centrando la mirada en todas esas cosas buenas, es necesario confesar y asumir que no siempre estoy bien de ánimos ni de salud, y eso me llevó a pensar en crear este blog, donde poder compartir experiencias, desahogos e información para superar esos malos ratos y seguir con nuestra maravillosa experiencia como cuidadores.

En adelante intentaré ir metiendo entradas con mis reflexiones al respecto, informaciones y recursos que me encuentre y crea bueno compartir con vostros, y espero que por vuestra parte, por un lado lo disfrutéis, y por otro colaboréis como buenamente podáis y queráis, tanto con comentarios como con enlaces, etc.

Adelante. Queremos y podemos.